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Opinión ante problemáticas sociales y éticas en la biomedicina

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Desde un punto de vista amplio, el texto de Sobar ayuda a entender ciertas problemáticas éticas y conceptuales en las ciencias biomédicas. Como psicólogo hay elementos que ya conocía, especialmente la influencia del ambiente en la conducta de las personas. 

El texto pone de manifiesto un aspecto fundamental y es la certeza del determinismo biológico. En la cultura popular se considera que somos como somos porque nacimos así. Sober expone que, si bien hay aspectos determinados genéticamente, el ambiente influye en gran medida en el fenotipo de las personas y que desconocemos qué genes exactamente influyen en ese fenotipo y en qué medida. En este sentido, la alfabetización científica contribuiría a que la sociedad esté formada en las diferentes ciencias y sea capaz de discernir las problemáticas, certezas e incertidumbres. Con esa formación podría tener una opinión fundada sobre los hechos científicos que afecten a la vida cotidiana. 

Por ello, esta alfabetización no debe ser exclusiva de la biomédicas. Es cierto se trata de un campo con grandes debates éticos, pero en otras áreas también hay controversias político-sociales que deben ser resueltas basándose en hechos científicos. Eso sí, siempre hay que tener en cuenta la incertidumbre del propio hecho científico, el cual se acepta hasta que se demuestre que otro es mejor. 

Esa formación para entender los problemas de la ciencia y su repercusión en la sociedad debe no sólo restringirse al ámbito de las llamadas “ciencias experimentales” sino que debe llegar a las ciencias sociales y humanas que, pese a emplear el método científico, parece que son menos científicas porque su objeto de estudio es mucho más complejo. Los ciudadanos deben ser conscientes de que hay ciencia en muchos ámbitos de su vida, no sólo en los laboratorios y que también hay divergencias en la sociología, humanidades, economía o la educación. 

Un ejemplo de campo en el que hay controversias, divergencias y pocas actuaciones políticas basadas en certezas científicas, es el de la educación. Los gurús educativos pregonan modelos educativos que no tienen evidencias de su efectividad, pero que influyen en la política educativa. Es el caso del mito de los estilos de aprendizaje o el de las inteligencias múltiples, teorías que no han demostrado que el funcionamiento del aprendizaje o la estructura de la inteligencia sean así. 

Otro caso paradigmático es la confusión entre correlación y causalidad. Muchas investigaciones emplean métodos correlacionales en su estudio y periodistas y ciudadanos lo interpretan como una relación causal (A provoca B) cuando es sólo que dos variables covarían a la vez. En este sentido, la formación estadística es también necesaria para poder tomar partido ante las conclusiones de una investigación. Por ejemplo, la ciudadanía puede interpretar que la carne procesada provoca cáncer cuando lo que muestran los estudios es que se relaciona con el cáncer, pero no es una relación de causa-efecto. 

Por todo ello, en la medida que la formación es necesaria para conocer y saber cómo afrontar los dilemas científicos que ocurren, la iniciativa de “Ciencia en el Parlamento” constituye un avance importantísimo en la política científica española. La creación de una oficina de asesoramiento científico en el Congreso de los Diputados ayudará a que los legisladores tengan a disposición especialistas que avalen técnicamente las políticas que desarrollen. 

Sin embargo, no debemos pecar de cientifistas en exceso. No todos los postulados políticos pueden basarse en hechos científicos porque no siempre hay una evidencia consolidada al respecto. Eso sí, siempre se puede informar de esa incertidumbre y que así la ciudadanía pueda tomar partido con toda la información disponible.