Análisis de una publicación científica

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A partir de las referencias que se relacionan más abajo se realiza una noticia de radio sobre el efecto del estrés en la memoria de los soldados de las Fuerzas Armadas.

Noticia sobre el efecto del estrés en soldados

Referencias:

Delgado-Moreno, R., Robles-Pérez, J.J. y Clemente-Suárez, V.J. (2017) Combat Stress Decreases Memory of Warfighters in Action. Journal of Medical Systems, 41:124, 1-7. https://doi.org/10.1007/s10916-017-0772-x

Delgado-Moreno, R., Robles-Pérez, J.J., Aznar-Laín, S. y Clemente-Suárez, V.J. al. (2019) Journal of Medical Systems, 43: https://doi.org/10.1007/s10916-019-1261-1

Ciencia crítica y comprometida

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La Unión de Científicos Comprometidos es una organización no lucrativa estadounidense cuya misión es «usar la ciencia de manera rigurosa e independiente para solucionar los problemas más importantes del planeta». Trabajan principalmente sobre los siguientes ejes: clima, energía, transporte, alimentación, armas nucleares y ciencia y democracia.

Dentro de este último campo tienen tres áreas de trabajo: ciencia independiente, decisiones basadas en pruebas y democracia saludable. En este campo han desarrollado una guía para detener la desinformación usando la ciencia. Estas recomendaciones son para el público en general, científicos, empresas, administración pública, instituciones, publicaciones y organizaciones científicas y medios de comunicación. Por interés profesional, destacaré las recomendaciones a científicos y público en general.

A los científicos, la UCS recomienda que se unan a la red que han formado para detectar ataques a la ciencia, que informen y compartan de las acciones políticas que vayan en contra de la ciencia y que empleen su investigación y experiencia para hacer avanzar la ciencia, independientemente del gobierno.

A la sociedad en general también recomiendan rastrear los ataques a la ciencia, compartir los ataques a la ciencia en sus redes sociales, rechazar la legislación anticientífica, realizar un consumo responsable para no apoyar empresas que promuevan campañas de desinformación y establecer un contacto directo con personas que difundan desinformación o noticias falsas sobre un tema para corregirle.

Este tipo de iniciativas constituyen un gran avance para la sociedad en general. En muchas ocasiones se habla de la distancia entre la ciudadanía y la comunidad científica. Este tipo de organizaciones busca unir ciencia y sociedad desde una perspectiva crítica pero activa. La desinformación y falsas noticias son un elemento de actualidad que es difícil atajar. La ciencia no puede ser ajena a esta realidad y debe ofrecer herramientas para combatir esta problemática. En un mundo en el que el problema no es el acceso al conocimiento sino la selección del conocimiento válido y fiable, el mundo científico debe ser partícipe de esta problemática y ofrecer instrumentos que permitan a la ciudadanía combatirlo. Además, estas herramientas deben ser accesibles y fáciles de emplear para el mundo lego, aspecto que cumple la UCS en esta publicación.

Póster: El entrenamiento al aire libre

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A continuación se puede descargar el póster preparado para la actividad titulado «La lógica del entrenamiento al aire libre en adultos». Se encuentra en formato pdf y en imagen

Revisión por pares

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En este ejercicio se revisan dos publicaciones de otros estudiantes del curso.

GRÁFICA 1 DE MIRJA ROTINEN 

(https://cienciamrblog.blogspot.com/2019/12/graficas-publicaciones-y-congresos.html)

1.- La gráfica elegida es adecuada

Si                                               

Se trata de una gráfica que ilustra unos resultados de una investigación y que contiene los elementos necesarios para su correcta lectura e interpretación.

2.- El comentario recoge lo fundamental de la gráfica presentada

Si                                               

El comentario describe la gráfica, sus componentes y lo que significa. 

3.- Considera publicable el artículo

Sí, con algunas correcciones

Se recomienda mejorar la resolución de la gráfica para que pueda ser ampliada y preserve la calidad. La gráfica actual es demasiado pequeña incluso cuando se pincha en ella. 

4.- Comentario para los autores

Se hace necesaria una ampliación y mejora de la calidad de la gráfica para su comprensión, así como separarla de la otra gráfica. 

GRÁFICA 2 de MAITE RODRÍGUEZ 

(https://curiosidadinnata.home.blog/2019/12/09/4-1-graficas/)  

1.- La gráfica elegida es adecuada

Si                                               

Se trata de una gráfica que ilustra unos resultados de una investigación sobre el efecto de la radiación solar UV sobre los compuestos de la uva. La gráfica contiene los elementos necesarios para su correcta lectura e interpretación.

2.- El comentario recoge lo fundamental de la gráfica presentada

Si                                               

El comentario describe la gráfica, cada una de sus partes, el análisis y una valoración global sobre si se considera buena o mala gráfica.

3.- Considera publicable el artículo

Sí, con algunas correcciones

Es necesario especificar de manera más clara las diferencias significativas, en qué sentido se realizan y qué grupos diferencia, teniendo en cuenta que se señalan dos letras pero no lo que significan.

4.- Comentario para los autores

Es necesario indicar mejor el significado de las letras en la gráfica. El pie de la gráfica indica que son significaciones pero no en qué comparación y la diferencia entre “a” y “b”. 

Tercera cultura

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Snow (1977) y Brockam (1996) hacen referencia al término Tercera Cultura, pero con matices bien diferentes. Ambos coinciden en la necesidad un paradigma que esté en medio de la dicotomía Ciencias y Letras. Sin embargo, el enfoque de cada uno es distinto. 

Por un lado, Snow (1977) considera que la necesidad es que las dos culturas (literaria y científica) se comuniquen. Esa comunicación sería la tercera cultura. La falta de comunicación estaría perjudicando al mundo científico y el desarrollo de una ansiada revolución científica.  

Por su parte, Brockman (1996) establece que esa tercera cultura debe consistir en un nuevo tipo de intelectual que aglutine el conocimiento literario y científico. Por ello, busca sustituir al intelectual clásico por un nuevo tipo de pensador que “redefina quienes y lo que somos” (Brockman, 1996, p. 17). Además, este autor no habla de la mejora de la condición humana a través de la ciencia, sino de esa nueva cultura que se imponga a las existentes, especialmente la literaria. 

En definitiva, estamos ante dos visiones de un mismo concepto, la tercera cultura, que debe sustituir a la eterna división entre ciencia y literatura. Es, además, una distinción hoy día porque la ciencia no deja de ser una actividad humana influenciada por aspectos que trascienden de la propia ciencia positivista y que necesita de la cultura literaria para su desarrollo pleno. 

Referencias:

Brockman, J. (1996). La tercera cultura. Más allá de la revolución científica. Barcelona: Tusquets

Snow, C. P. (1977). Las dos culturas y un segundo enfoque. Madrid: Alianza.  

Plataformas de divulgación científica

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El análisis que se presenta es de las siguientes plataformas: Xataka CienciaScenio e Hipótesis.

Xataka Ciencia es una publicación dedicada a la divulgación científica, la ecología y el cambio climático. Su espacio web está estructurado a partir de una página principal con las últimas entradas y diversos menús. El menú se corresponde con áreas temáticas: Medicina y salud, Espacio, Medio Ambiente, Curiosidades, No te lo creas y Tienda. Además, hay un menú lateral con lo más popular y un footer con temas destacados, accesos a redes sociales y a la página matriz de Xataka. Es una estructura bastante común en espacios webs de noticias, aunque con bastante contenido de entrada. La publicidad que hay en la web puede llegar a ser molesta al leer alguna de las entradas. La información es actual e intenta tener contenido diferente, pero noticioso. Es clara en los planteamientos de las entradas y sencilla, con rigurosidad, pero buscando ser unas noticias algo diferentes y curiosas. El público destinatario es la población en general, que le llame la atención la ciencia, pero que no quiera algo sesudo. 

Scenio es una comunidad de divulgadores que tratan de acercar la ciencia a través de nuevos formatos (podcast, Youtube, diseño, gaming, etc.). El espacio web se organiza a través de una portada con las últimas publicaciones y las distintas categorías del espacio: gamificación, influencers, podcast, dibujo/cómic, espectáculos y Youtube. La página es un repositorio de lo que publica la comunidad en otras plataformas multimedias. Resulta muy útil encontrar contenido según el espacio en el que quieras consumirlo, pero no tanto por la temática. Es clara y sencilla en la navegabilidad y con contenido actual. El hecho de buscar la creatividad al mostrar contenido científico hace que sean atractivos para diferentes públicos, desde niños y jóvenes hasta adultos. Es más, buscan mucho acercarse al público joven con mucho contenido audiovisual en Youtube.

Hipótesis es una revista de divulgación científica, pero que intenta ir más allá de ser una revista electrónica. Se puede consultar online y a través de una app específica. Su espacio web funciona también como blog. Tiene mucho énfasis en el diseño de los contenidos, buscando que ilustraciones, vídeos y fotos estén muy cuidadas y supongan también un reclamo. Tiene contenidos relevantes e interesantes, con un marcado carácter divulgativo. Trata los contenidos con rigor, pero sin complejidad. Su público son personas adultas interesadas en ciencia, aunque mi sensación es que impacta más en público científico, pero con interés en conocer de otras áreas, por la especificidad e impacto de la revista.    

Enfoques en cultura científica

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A partir del texto de Lázaro (2009) podemos extraer tres enfoques sobre la cultura científica: el individual, el social y el que une ambos aspectos. 

El concepto tradicional equipara cultura científica con alfabetización científica. Parte de la idea de que tener cultura científica es tener conocimientos de ciencia, por lo que los esfuerzos públicos deben ser hacia la educación y difusión de la ciencia y la tecnología. Añaden el concepto de “déficit cognitivo” como esa carencia de contenidos científicos y que dicen influir en la actitud hacia la ciencia. Este hecho no parece estar tan claro. En general, muchas de las encuestas que se hacen de ciencia toman este enfoque sobre lo que la sociedad sabe de la ciencia. 

            Un segundo enfoque habla de cultura científica como fenómeno principalmente social en el que se pone el foco en los procesos colectivos, la participación ciudadana y las instituciones.  En este enfoque se analiza el grado de presencia de la ciencia y la tecnología dentro de la cultura. 

            No obstante, es más habitual un enfoque que aglutine el anterior junto con el tradicional, con una concepción bidireccional de ciencia y sociedad. Este tercer enfoque tiene una concepción de cultura científica amplia, con la sociedad, comunidad científica y mediadores (gestores, periodistas, divulgadores). Se enfatiza en el diálogo con el público y procesos participativos, pero no sólo para incrementar su alfabetización. Aquí aparece el concepto de “apropiación” en el que individuo y sociedad se apropian de la ciencia y la tecnología. 

            En definitiva, Lázaro habla cultura científica con tres aspectos: una parte sobre el individuo que conoce y se apropia de conceptos de la ciencia; otra sobre los procesos sociales y de culturización entre ciencia y sociedad, y por último, las instituciones. 

Referencias:

Lázaro, M. (2009) Cultura científica y participación ciudadana en política socio-ambiental (Tesis Doctoral). Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, País Vasco, España.

Participación ciudadana y acceso al conocimiento

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La relación entre participación ciudadana y acceso al conocimiento es un aspecto que ha ido variando con el paso del tiempo. Hablamos hoy día de una “sociedad del conocimiento” en la que ciertas barreras para llegar al conocimiento se han derribado. Si bien el problema hace unas décadas era que la ciudadanía necesitaba de intermediarios, en la mayoría de los casos, para acceder al conocimiento; hoy día nos encontramos que el acceso es directo e incluso bidireccional. Por ello, el problema no es de acceso sino de selección. Es tal la cantidad de material a disposición del público que es difícil discernir lo que es válido y fiable de lo que no. El argumento de autoridad no debe ser un criterio para que la sociedad se fíe de ciertos contenidos y de otros no. La alfabetización es más que necesaria para que la ciudadanía sepa diferenciar las fuentes. Sin esa formación las personas son vulnerables a la desinformación, los bulos y noticias falsas, lo que va en contra de esa inteligencia colectiva de la que habla Innerarity (2019).  

Sin embargo, no debemos caer en el simplismo de que la web 2.0 abre el conocimiento sin más. El acceso no es igual para toda la ciudadanía y los medios de comunicación siguen siendo actores fundamentales en este acceso al conocimiento. La atención sobre el contenido de los medios influye en el interés y el conocimiento de los temas, como señala Rojas (2006). La exposición a los medios ayuda al conocimiento, pero para tener una actitud formada es necesario la atención a esos medios. Por lo tanto, no sólo hay que estar expuesto a la información, sino que la ciudadanía debe ser activa hacia ese conocimiento. 

Un aspecto interesante en ese acceso al conocimiento se relaciona con esa bidireccionalidad que mencionaba anteriormente. El conocimiento ya no se debe generar para la ciudadanía, sino que se genera con la ciudadanía. No es una élite intelectual la que debe dictar lo que hay que saber. Los nuevos modelos de acceso a la (in)formación abogan por la participación de todos los que participan en el proceso. Un ejemplo paradigmático es el de la Investigación e Innovación Responsable que promueve la Comisión Europea (2015) en las investigaciones que financia. En ese modelo, uno de los aspectos principales es el compromiso público (“public engagement”) no sólo en la comunicación sino también en el diseño de la investigación. Se debe involucrar al público en actividades participativas a través de distintas metodologías según las características de cada investigación.

Dentro de este compromiso público hay tres elementos que deben ser tenidos en cuenta para una democratización del proceso de acceso al conocimiento (Rowe y Frewer, 2005): la comunicación pública, la consulta pública y la participación pública. Cada uno de estos elementos tiene sus propios mecanismos, para que, según el caso, se logre un compromiso público adecuado y amplio. 

En definitiva, nos encontramos ante un cambio en el modelo de acceso a la información, pero con diversos retos y estrategias para lograr un proceso igualitario, constructivista, democrático y multidireccional. 

Referencias:

Comisión Europea (2014). Responsible research and innovation — Europe’s ability to respond to societal challenges. https://ec.europa.eu/research/swafs/pdf/pub_rri/KI0214595ENC.pdf 

Innerarity, D. (30 de septiembre de 2019) La inteligencia de la democracia. El País. Recuperado de http://www.elpais.com

Rojas, H. (2006). Comunicación, participación y democracia. Universitas Humanística, 62, 109-142. 

Rowe, G. y Frewer, L. J. (2005). A typology of public engagement mechanisms. Science, technology & human values30(2), 251-290.

Sobre el sistema estatal de comunicación científica

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La política de cultura científica en España está recogida en la Ley 14/2011, de 1 de junio, de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación en su artículo 38. Este artículo supone un avance sustancial, pues la legislación anterior no hacía referencia a la cultura científica (Ley 13/1986, de 14 de abril, de Fomento y Coordinación General de la Investigación Científica y Técnica). Este hecho junto con la creación en 2001 de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) ha permitido crear un marco favorable al fomento de la comunicación científica. Además, no sólo influenciados por esta legislación, en las últimas décadas, han proliferado en las universidad y centros de investigación unidades de cultura científica, las cuales promueven la apertura de la investigación a la sociedad. Seguramente esto ha propiciado, aunque aún insuficiente, la creación de empresas dedicadas a la comunicación científica y el asesoramiento en esta materia a distintos organismos (véase, por ejemplo, Scienseed). Asimismo, proliferan secciones de ciencia en los medios de comunicación con personal especializado en periodismo científico, lo cual fomenta unos contenidos de calidad. Por último, los avances tecnológicos han hecho que las tecnologías de la información y la comunicación estén al alcanza de muchas personas interesadas en divulgar ciencia, lo cual supone una contribución más al sistema de comunicación científica estatal. 

Por todo ello, podemos decir que el sistema español de comunicación científica vive un estado de expansión por un ecosistema favorable que fomenta el ámbito de la Ciencia, Tecnología y Sociedad. No obstante, el sistema sigue descompensado y son los museos los responsables de gran parte de la promoción de la cultura científica de nuestro país. Según datos de la FECYT de 2017[1], en España se gastaron cerca de 50 millones de euros en actividades de cultura científica, en su mayor parte los museos (34 millones), seguidos de las universidades (8 millones) y los OPIs (6 millones). 

En este sentido, Cuevas y López (2009) plateaban hace 10 años dos retos para la mejora de la comunicación social de la ciencia. Por un lado, la investigación en CTS e innovación tecnológica, aspecto en desarrollo pues hay más estudios sobre la comunicación científica y mayor participación ciudadana, aunque aún insuficiente. Por otro lado, la proyección social del enfoque CTS se ha venido desarrollando en gran medida en los últimos años a nivel educativo; a nivel comunicativo, con nuevos modelos de comunicación científica, y a nivel político, con una legislación favorable y financiación específica para el fomento de la cultura científica. 

Aún así, plantearía los siguientes retos para el sistema de comunicación científica:

  • Formación: el establecimiento de unos criterios mínimos de formación para ejercer en el ámbito de la comunicación social de la ciencia redundaría en una mejor calidad del propio sistema. 
  • Comunicación científica educativa: la comunicación social de la ciencia tiene una vertiente educativa y formativa que cada vez se hace más necesaria. Una comunicación de calidad, sin caer en la burla, fomentará que cada vez menos gente crea en las pseudociencias y, de esa forma tengamos una sociedad crítica y formada científicamente.
  • Perspectiva de género: los últimos años han sido favorables a incluir la perspectiva de género en la comunicación científica. Aún así, queda mucho trabajo por hacer en pro de una ciencia feminista e inclusiva. 
  • Mayor inversión: si el sistema científico está infrafinanciado no es de extrañar que el fomento de la cultura científica lo esté también. Son necesarios más recursos para la ciencia y su difusión. 
  • Mejora de la formación científica: la Encuesta de Percepción de la Ciencia y la Tecnología 2018 (FECYT, 2019) señala que el 40% de los españoles considera que su formación es baja, aunque cada vez menos. La alfabetización científica más allá de las denominadas “ciencias experimentales”, incluyendo aspectos de sociología de la ciencia y de filosofía de la ciencia, son más que necesarios para la mejora de la cultura científica en la sociedad en general, y en el mundo de la investigación en particular. 

En definitiva, nos encontramos ante un sistema en crecimiento, con unas políticas favorables al aumento de la comunicación científica, pero aún con aspectos que pueden mejorarse para tener un sistema integral y potente de comunicación científica. 


[1] Indicadores de actividad en Cultura Científica en España 2017 (FECYT, 2019)

Alfabetización científica y actitud hacia la ciencia

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Si equiparamos cultura científica con alfabetización científica parece que ambos conceptos están estrechamente relacionados con la actitud hacia la ciencia. Los expertos parecen estar de acuerdo en que la alfabetización científica contribuye positivamente a este hecho y que esa actitud y el conocimiento científico están relacionadas de forma positiva (Durant, Evans y Thomas, 1989). Como señala Lázaro (2009), una actitud favorable ayuda a una mayor tolerancia a la financiación de la ciencia, a una mejora de las condiciones de la ciudadanía y de la participación democrática. Es cierto que esa alfabetización científica es positiva para la sociedad en general, no sólo para el mundo de la investigación. Una sociedad culta científicamente es una sociedad con espíritu crítico y con conciencia colectiva. Pero, además, es una sociedad en constante aprendizaje y mejora e incluso más integrada. Coincido en que esa alfabetización científica ayuda a esa visión global de la ciencia, con sus implicaciones y limitaciones, siendo conscientes de sus grados de certeza y evidencia, lo cual influye positivamente en su valoración. Desconocer algo suele hacer que la gente no confíe en ello. La incertidumbre es un aspecto clave y que va en contra de formarse una opinión estructurada, global y realista de cualquier hecho. La ciencia, con sus pros y sus contras, no es neutral y si somos conscientes de ello, podemos tener una actitud positiva hacia ella. Conociendo el alcance del conocimiento científico ayudamos a que la sociedad sepa lo que es ciencia y lo que no, evitando las pseudociencias y, por ello, mejorando la concepción de dicho conocimiento. 

Por otro lado, se asume que una baja concepción de la ciencia suele ser debida a esa falta de alfabetización científica. Y aquí es importante destacar que a mayor nivel académico mayor alfabetización científica. Los datos muestran que las personas con estudios universitarios son las que más creen en pseudociencias y desconfían de ciertas ciencias (FECYT, 2018). La alfabetización científica debe ser específica y atractiva, adaptada a los diferentes púlbicos, en diferentes contextos (formales y no formales) y medios para poder contrarrestar esa visión negativa de la ciencia en personas con baja alfabetización científica. 

Sin embargo, debemos tener en cuenta que la cultura científica no es sólo una acumulación de saber. El concepto de cultura científica engloba también expectativas y comportamientos entorno al hecho científico, por lo que no se debe limitar todas las acciones de cultura científica para únicamente mejorar la alfabetización. 

Referencias:

Durant, J., Evans, G. & Thomas, G. (1989) The public understanding of science. Nature, 340, 11–14. https://doi.org/10.1038/340011a0

Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (2018). Encuesta de Percepción Social de la Ciencia 2018. Recuperado de https://www.fecyt.es/es/noticia/principales-resultados-de-la-encuesta-de-percepcion-social-de-la-ciencia-2018

Lázaro, M. (2009) Cultura científica y participación ciudadana en política socio-ambiental (Tesis Doctoral). Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, País Vasco, España.